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Introducción
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Datos importantes de la Biblia:
La Biblia fue traducida al Castellano en el año 1569 por
Casiodoro de Reyna y fue revisado por Cipriano de Valera en el año 1602.
Son varias las revisiones y traducciones posteriores.
Contiene 66 libros. Se divide en dos partes; el Antiguo
Testamento (39 libros) y el Nuevo Testamento (27 libros).
Dios usó un conjunto de 40 hombres de Dios para escribir
la Biblia.
El autor de la Biblia es Dios
La Biblia fue escrita en Hebreo, Arameo y Griego por los
escritores que Dios usó.
La Biblia es el libro más vendido del mundo. Millones de
copias se venden anualmente y se encuentra traducida en todos los
lenguajes principales del mundo.
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Lo que dice la Biblia de sí misma
Acerca de los hombres que Dios usó para escribir la
Biblia: "...porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana,
sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el
Espíritu Santo." II Pedro 1:21
La escritura fue inspirada por Dios: "Toda la Escritura
es inspirada por Dios..."
II Timoteo 3:16
Cualidades de la Biblia: "Porque la palabra de Dios es
viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra
hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y
discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.," Hebreos 4:12
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¿Por qué motivo fueron dadas la escrituras?
"Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es
el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su
nombre." Juan 20:31
"Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra
enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación
de las Escrituras, tengamos esperanza." Romanos 15:4
"...para enseñar, para redargüir, para corregir, para
instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto,
enteramente preparado para toda buena obra." II Timoteo 3:16-17
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¿Que dijo Dios de las Escrituras?
"El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no
pasarán." Mateo 24:35
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Versión Reina-Valera
La primera edición de la Biblia traducida por
Casiodoro de Reyna se publicó en
1569. Después
Cipriano de Valera revisó en el
1602 la traducción de Reina, por esto ahora se conoce este trabajo como
la versión "Reina-Valera".
Reina-Valera es la versión que las Sociedades Bíblicas
han venido distribuyendo para el mundo de habla castellana desde su
fundación a principios del siglo XIX.
El castellano que hablaban Casiodoro de Reina y Cipriano
de Valera ha experimentado un cambio muy grande. El lenguaje de la
versión Reina-Valera fue revisado en 1862, 1865, 1874, 1890,1909 y 1960.
En el 1909 se cambiaron 60,000 palabras por sinónimos más comunes. En el
1960, revisión hecha por Sociedades Bíblicas, se introdujeron alrededor
de 10,000 cambios de vocabulario para poner el lenguaje al día. Por
ejemplo en la versión del 1909 la palabra "caridad" significaba amor,
pero ahora la misma palabra se aplica a una persona caritativa, que da
limosna a los necesitados, por lo tanto, se ha sustituido la palabra
"caridad" por la palabra "amor". En Colosenses 3:5 decía: "Amortiguad,
pues, vuestros miembros..." y ahora dice "Haced morir pues lo terrenal
en vosotros". La palabra "amortiguad" no significa hoy lo que
significaba hace cien años.
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Breve Historia de la Evolución de la Biblia
La primera versión o traducción de los libros del AT a
otra lengua tuvo lugar alrededor de 250 a.C. El rey Tolomeo II
Filadelfo, gran amante de las letras, mandó a traducir, para su
biblioteca privada de Alejandría, los libros religiosos de los hebreos.
La traducción se hizo del hebreo al griego. Pero además de los 39 libros
que componen el AT hebreo, tradujeron otros 15 libros que no habían sido
considerados inspiración divina por lo que no formaban parte del AT
Aquella traducción vino a llamarse la Versión Griega Alejandrina o
Septuaginta. El nombre de "Setenta" se debe al número de traductores que
intervinieron en ella y "Alejandrina" por haber sido hecha en Alejandría
y ser usada por los judíos de lengua griega en vez del texto hebreo.
Esta traducción se hizo para la lectura en las Sinagogas de la
"diáspora", comunidades judías fuera de Palestina, y quizá también para
dar a conocer la Biblia a los paganos.
De la versión griega se hizo una traducción al latín, que
vino a ser considerada como la versión Ítala.
De los 15 libros apócrifos que formaban parte de la versión griega, 10
pasaron a la versión latina, y fueron excluidos los siguientes cinco: La
Ascensión de Isaías, Los Jubileos, La Epístola de Jeremías, el tercero
de Macabeos y Enoc. Dámaso, obispo de Roma, encomendó a Jerónimo, el
cristiano mas destacado de su época, que preparase una versión de la
Biblia, y éste se fue a Belén (Palestina), en donde estuvo veinte años
entregado a la tarea que le habían encomendado con gran celo y
dedicación. De aquel trabajo surgió la Vulgata Latina, que vio la luz
alrededor del año 400 d.C. Jerónimo se opuso a que se incluyeran en esta
versión los libros apócrifos, pero algunos que estaban familiarizados
con la versión Ítala, ejercieron tanta presión
para que se incluyeren los apócrifos en la nueva versión que por último
triunfaron, a pesar de tener la oposición de Jerónimo.
Bajo el auspicio de Alfonso X, el Sabio, Rey de Castilla y
Aragón, fue traducida la primera versión al castellano a partir de la
Vulgata Latina y fue conocida como la Biblia Alfonsina (1280).
En 1430 un rabino judío,
Moisés Arragel, tradujo el Antiguo Testamento
directamente del Hebreo y Arameo (Biblia del Duque de Alba). Luego, en 1553,
se tradujo el Antiguo Testamento del hebreo por Abraham Usqui y Yom Tob
Abias (Biblia de Ferrara)
En el primer siglo de la era cristiana existía el AT
hebreo compuesto de 39 libros. El AT en griego se componía de 54 libros
(a los 39 habían agregado 15 libros apócrifos). Los samaritanos tenían
un Pentateuco que no coincidía con el de Jerusalén. Tal situación
preocupó a los escribas piadosos y respetuosos de las Sagradas
Escrituras, y decidieron tomar medidas para la preservación del texto
original del AT. y acordaron adoptar un texto, un manuscrito fijo,
normativo y autorizado de los libros del AT. Aquel manuscrito de todo el
AT. vino a llamarse el Texto Masorético. Los defensores o preservadores
de a aquel manuscrito vinieron a llamársele masoretas. Los masoretas
asumieron la responsabilidad de sacar copias de las Sagradas Escrituras
del AT. y para evitar errores, contaron las palabras de cada libro, y
después de copiar un libro, contaban las palabras de la copia, para
estar seguros de que no habían omitido ni añadido palabras a la copia.
Hasta el día de hoy, el Texto Masorético se reconoce como el más
fidedigno y digno de confianza de todos los manuscritos que existen del
AT. Debemos agradecerle a los masoretas su piadoso celo por la
preservación y pureza del texto original del AT.
Casiodoro de Reina tradujo los libros del AT. del Texto
Masorético, la cual es la fuente más confiable que existe hasta el día
de hoy.
En la primavera del 1948 se descubrió un tesoro de
incalculable valor en relación a la Biblia. A doce kilómetros al Sur de
Jericó, en la costa oeste del Mar Muerto, un pastor de cabras encontró en
una cueva una serie de rollos manuscritos de casi todos los libros del AT.
En total se encontraron, en varias cuevas, 330 manuscritos. Cuarenta de
estos en lengua aramea, unos cuantos en idioma griego y los restantes en
hebreo. La mayor parte fueron escritos en piel (pergamino), y los otros en
papiro. Se encontraron allí:
14 copias del libro de Deuteronomio.
12 copias del libro de Isaías.
10 copias del libro de los Salmos.
8 copias del libro de Éxodo
7 copias de los Profetas Menores (que los hebreos agrupaban en un
libro)
6 copias del libro de Génesis.
3 copias del libro de Samuel.
3 copias del libro de Jeremías.
3 copias del libro de Daniel.
De los demás libros del AT se encontraron una o dos copias. Se acepta
que los mencionados manuscritos fueron colocados en los jarrones donde
aparecieron alrededor del 150 a.C. Una de las copias del libro de Isaías se
encontró intacta y completa. Otros manuscritos se encuentran bastante
deteriorados.
Este descubrimiento ha puesto de manifiesto la fidelidad del
Texto Masorético, los milenarios manuscritos encontrados en las cuevas de
Qumrán verifican esta verdad, y esto imparte un alto grado de confiabilidad
a nuestra versión Reina-Valera. Y en cuanto al NT, Casiodoro de Reina lo
tradujo de un manuscrito conocido como "Textus Receptus", llamado también
Texto Bizantino, que era reconocido generalmente como el texto manuscrito
más fiel a los originales de los libros del NT
Pablo Besson, misionero suizo muy documentado en esta
materia, afirma que el Textus Receptus sirvió de base para traducir el NT de
la versión llamada Peshitta. Esta versión fue hecha alrededor del año 170 de
la era actual. Este dato envuelve extraordinaria importancia en lo que se
refiere a nuestra confianza en la versión Reina-Valera. A la versión
Peshitta siguieron la Ítala, la Vulgata y otras, traducidas todas del Textus
Receptus. La versión Vulgata traducida por Jerónimo, vino a ser la versión
oficial de la Iglesia Católica, entre los años 382 al 400 d.C.
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Versiones Modernas de la Biblia en español:
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Versiones y Traducciones
En lo que se refiere al lenguaje, no hay dos traducciones que
sean exactamente iguales. Los libros del AT fueron escritos en hebreo. El
lenguaje original del AT tiene, como promedio, una antigüedad de 3,000 años. Los
traductores se encuentran a veces con palabras hebreas cuyo verdadero
significado resulta difícil de captar o discernir. En la lengua castellana hay
diccionarios de sinónimos o palabras que tienen el mismo parecido o significado.
Por ejemplo: Las palabras maquinar, conspirar, intrigar, urdir y tramar entran
en la clasificación de sinónimos; y el traductor puede emplear la que estime más
adecuada. Otro ejemplo: Las palabras aborrecimiento, aversión, odio, saña,
desprecio, rencor y maquinar son sinónimos. Esto sucede con muchas palabras de
la lengua castellana.
Los traductores no usan las mismas palabras o vocabulario, pero
el sentido del mensaje bíblico es, generalmente, el mismo siempre que el
traductor vierta con fidelidad el sentido del texto original.
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Los Libros Apócrifos
En lo que se refiere al NT, no hay diferencias entre
versiones católicas y evangélicas, pero en el AT sí hay diferencia. El
AT, la versión evangélica se compone de 39 libros y las versiones
católicas se componen de 46 libros, además de varios capítulos añadidos
a los libros de Ester y Daniel. Los siete libros añadidos son Tobías,
Judit, Sabiduría, Eclesiástico, Baruc, Primero de Macabeos y Segundo de
Macabeos.
¿Por qué se les llama apócrifos? El primero en
calificarlos de apócrifos fue Jerónimo, traductor de la Vulgata Latina.
Dice un autor católico que el "nombre apócrifos se aplica entre los
católicos a escritos de carácter religioso no incluidos en el canon de
la Escritura que, si bien no son inspirados, pretendieron tener origen
divino o fueron algún tiempo considerados como sagrados" ("Verbum Dei"
tomo I Pág. 299). La palabra "apócrifo" viene a ser sinónimo de falso.
Los evangélicos nunca hemos aceptado los Libros Apócrifos como
inspirados por Dios.
Los libros inspirados que componen el AT fueron escritos en
hebreo, por profetas hebreos y dirigidos al pueblo hebreo. El apóstol afirma,
bajo inspiración divina, que la ley de Dios fue promulgada para el pueblo
israelita (Romanos 9:4), y que Dios encomendó al mencionado pueblo el cuidado o
preservación de las Sagradas Escrituras (Romanos 3:1-2).
Los llamados Libros Apócrifos no fueron escritos en hebreo, ni
por profetas hebreos inspirados por Dios. Nunca formaron parte del AT hebreo.
Cuando los mencionados libros entraron a formar parte de la versión griega de la
Biblia, los israelitas convocaron un concilio que se reunió en Jamnia, con el
propósito de considerar la naturaleza de los libros agregados a la versión
griega. Para determinar si un libro es o no inspirado, aquel Concilio estableció
las bases siguientes:
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El libro debe estar de acuerdo con la ley de Moisés.
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Debe haberse originado en Palestina.
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Debe haber sido escrito en hebreo.
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Debe haberse escrito antes de la muerte de Esdras.
Como los mencionados libros no llenaban los requisitos
establecidos por el Concilio, éste determinó que no tenían derecho a formar
parte del conjunto de libros inspirados por Dios. Los hebreos siempre han creído
que fue Esdras quien fijó, bajo inspiración divina, el canon o catálogo de los
libros inspirados del AT En términos generales, se puede decir que los libros
apócrifos fueron escritos entre el año 150 a.C. y el año l00 d.C., por lo menos
dos siglos después de la muerte de Esdras.
En la época de Jesucristo, y de los Apóstoles, Jerusalén tenia su
Biblia hebrea, treinta y nueve libros.
El Vaticano reconoce tácitamente que los libros apócrifos no
fueron escritos bajo inspiración divina. A los 39 libros que integran el canon o
catálogo hebreo, la Iglesia Católica Romana les da el calificativo de
protocanónicos, y a los siete libros llamados apócrifos les da el calificativo
de deuterocanónicos.
Algunos de los llamados Padres de la Iglesia hicieron un estudio
cuidadoso en relación con los libros inspirados y los no inspirados. En el año
395 d.C. se había confeccionado 11 catálogos de los libros que se consideraban
inspirados por Dios, y en ninguno aparecen los libros apócrifos. Un sínodo
convocado en Laodicea en el año 363 d.C. prohibió la lectura de los libros
apócrifos en las iglesias.
En el año 1545 se convoco el Concilio de Trento, y dice el
historiador católico F. Díaz Carmona, en la página 272 de su Historia de la
Iglesia Católica Romana, que aquel Concilio "empezó fijando de nuevo el canon de
la Biblia". En efecto, el Concilio discutió el problema de los libros apócrifos
y acordó excluir de la Vulgata 3 de los 10 libros que habían agregado: El
tercero y el cuarto de Esdras y la Oración de Manasés. Al afirmar que el
Concilio fijó de nuevo el canon de la Biblia, se da por sentado que modificó
acuerdos de concilios anteriores. En la practica, como vemos, el hecho de que
los apócrifos hayan sido agregados a la versión griega no transforma su
naturaleza ni le confiere ningún mérito, y la evidencia la tenemos en el hecho
de que de los 15 libros apócrifos agregados a la mencionada versión, 8 fueron
excluidos, y la exclusión de esos 8 demuestra que los que agregaron los 15
procedieron irresponsablemente. Los mismos motivos que tuvieron para quitar los
8, los hay para excluir los 7 restantes. No hay un solo argumento de valor o
peso a favor de los libros apócrifos.
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